Es un regalo poder crear realidades y compartirlas. Dar voz a personas, que en otras circunstancias, jamás pensaría que podría empatizar.
Lo que me acercó fue precisamente eso. Un juego donde pones a prueba tus creencias, sales de tu zona de confort, exploras y (te) descubres. Ganas una empatía y una capacidad de no juzgar, que no te da otras profesiones.
Comencé este viaje desde muy pequeña sin saber lo que significaba para mí. Mi naturaleza era introvertida. Pero tenía algo dentro que explotaba y florecía cuando me disfrazaba con la ropa de mi madre. Así comenzó mi curiosidad. En el patio de mi abuela haciendo conciertos y shows. Cogiendo la cámara de mi padre y creando “películas” en un caserío. Una niña curiosa que le gustaba observar, imaginar, crear.
Por fin decidí que mi camino debía seguir en Madrid. Y aquí sigo. Creyendo y creando realidades.